DESCRIPCIÓN DE LA ACTIVIDAD. Esta actividad consistió en investigar en la web acerca de cómo es el aprendizaje en el siglo XXI , el cual difícilmente se concibe sin el uso de la tecnología. Así mismo se entendieron las necesidades de los estudiantes y los desafíos que como docentes enfrentamos hoy en día, en el que atendemos a nativos digitales en nuestras aulas y que demandan la innovación de metodologías que garanticen el aprendizaje efectivo y que mejoren la calidad educativa.
Posterior a la lectura de este tema se empleó la herramienta Google Keep y en ella se anotaron ideas relevantes, así como un resumen y conclusiones del tema. A continuación se anexan las evidencias generadas en la actividad.
RESUMEN DE LA INVESTIGACIÓN
Es
evidente que ante esta generación de nativos digitales que atendemos en el
aula, la educación de hoy busque una adaptación constante a la economía global
a fin de satisfacer exigencias de tipo político, empresarial, tecnológico,
social y cultural. Una educación que garantice la participación competitiva de
la sociedad, de los futuros profesionistas que egresen de las universidades y
se incorporen a las empresas.
Por
tanto, el aprendizaje del siglo XXI requiere el uso de la tecnología para que
los estudiantes desarrollen habilidades como la creatividad, el pensamiento
crítico, la colaboración, la comunicación, etc., indispensables para tener
éxito en este mundo digital.
Dadas
las nuevas circunstancias del proceso enseñanza-aprendizaje, el docente
enfrenta desafíos como la adopción de nuevos modelos que permitan que los
estudiantes desarrollen habilidades como el trabajo en equipo, el pensamiento
crítico, el liderazgo, etc. y que exigen que el alumno asuma la responsabilidad
por su aprendizaje, que aprenda a pensar, que aprenda a aprender y a evaluar
críticamente una situación. Así mismo, el docente requiere nuevas formas de
evaluación (formativa y sumativa) y una amplia gama de recursos y materiales
didácticos.
Lo anterior nos indica que el aprendizaje en
este siglo necesita de docentes innovadores, creativos y que muestren una
actitud positiva para motivar al estudiante guiándolos en su autorrealización.
Por otra
parte, el profesor requiere madurez, capacidad de negociación y una reflexión
constante sobre su forma de enseñar, de implementar recursos tecnológicos y de
trabajar colegiadamente; esto supone una formación y actualización continua que
nos provea de conocimientos, experiencias, competencias, estrategias de
enseñanza-aprendizaje, vocación y compromiso ético.
Ahora
bien, la necesidad del trabajo colaborativo del docente posibilita el
desarrollo de valores como la solidaridad, el respecto, la responsabilidad
compartida y la empatía; que son fundamentales y que también se espera los estudiantes
desarrollen y adquieran a partir del trabajo en equipo y del aprendizaje a
partir de la tecnología, pues es esencial que estos recursos se usen
responsablemente. Esto indica que el docente es un ejemplo de actuación y
portador de valores.
Como se ha señalado, la tecnología
apoya al docente para promover el pensamiento crítico en el aula, para
reflexionar sobre su desempeño y permiten que los estudiantes también lo hagan
hasta regular su propio aprendizaje, para que trasciendan a ese “aprender a
aprender”; para esto requerimos que los estudiantes apliquen los conocimientos
adquiridos, sus habilidades y valores en otras áreas de su vida, no sólo
escolar.
Ciertamente, el profesor debe generar las
condiciones adecuadas para que todos los estudiantes aprendan de forma
significativa. Es decir, el currículo debe ser flexible y adaptable,
considerando las diferentes características de los alumnos, sus ritmos y
estilos de aprendizaje.
De
igual modo, los estudiantes de este siglo tienen necesidades como el desarrollo
de conocimientos, habilidades y valores, la capacidad ser un partícipe activo
del aprendizaje, el trabajo colaborativo entre otros elementos que se enfocan
en un aprendizaje significativo, vivencial y experimental qua atienden el
desarrollo integral.
Los
desafíos que enfrentan los estudiantes con la tecnología son: participación
activa en su aprendizaje, prepararse para situaciones futuras, desarrollo de habilidades
interpersonales, competencias multidisciplinarias, resolución de problemas,
toma de decisiones, desarrollo de autonomía,
entre otras.
REFLEXIÓN
En
la actualidad, es difícil concebir una educación sin tecnología, la cual está
transformando el rol de los profesores, los métodos y las estrategias de
enseñanza; es así que encontramos una amplia variedad de tecnologías digitales
que pueden beneficiar nuestra práctica docente y hacer que el aprendizaje sea
más efectivo.
Indudablemente, esto demanda un aprendizaje activo,
en la que se espera que los estudiantes comprendan y apliquen situaciones de
aprendizaje en un mundo real. Por consiguiente, mediante el aprendizaje activo
y profundo, los estudiantes asumen una mayor responsabilidad que conduce a la
autonomía.
En
esta línea, el aprendizaje del siglo XXI usando tecnología demanda que el
profesor posea una serie de principios pedagógicos para así promover el
aprendizaje activo y fomentar la motivación, satisfaciendo las necesidades de pluralismo,
acompañando al estudiante en el desarrollo de conocimientos, habilidades y
valores indispensables para una convivencia armónica en la sociedad en que se
desenvuelve y en escenarios interculturales.
Para
finalizar, es preciso decir que el proceso enseñanza-aprendizaje requiere de la innovación y la creatividad, ya que necesitamos desarrollar pensadores críticos y reflexivos,
que exploren los contenidos, en los que se fomente el aprendizaje en contexto; por
ello es indispensable detectar las necesidades individuales de los estudiantes y capturar su
atención para ampliar sus oportunidades de colaboración y
comunicación.
CONCLUSIÓN DE LA ACTIVIDAD
Investigar acerca de los beneficios que ofrece el implementar la tecnología en el aula fue indispensable para reflexionar acerca de cómo estoy contribuyendo a generar aprendizaje significativo y permanente en mis estudiantes. Igualmente, tuve oportunidad de conocer la herramienta Google Keep y emplearla posteriormente para organizar información profesional y de mi vida diaria.